“Modern Days” deja una sensación interesante; la de un artista que domina el lenguaje sonoro que está explorando, pero que también parece tener espacio para ir más allá.
Texto por: @AvanzadaMx | Fecha: 04/04/2026
En un momento donde la nostalgia ochentera parece dominar buena parte de la escena y la idiosincrasia sonora contemporánea, el cantautor Elhel encuentra una forma interesante de habitar ese territorio sin quedarse atrapado en él. Su propuesta se mueve entre el EDM, el shoegaze y el synthwave, pero con una sensibilidad indie bastante marcada que le da a su música una personalidad particular.
Algo que también se percibe con claridad es el trabajo que hay detrás de cada una de sus canciones. Sus temas transmiten la sensación de que han pasado muchas horas en el estudio afinando detalles, probando capas y puliendo la producción hasta encontrar el equilibrio adecuado.
Esa mezcla se percibe desde el primer momento en que escuchas cualquiera de sus tracks: sintetizadores con una clara referencia retro, estructuras pop digeribles y un diseño sonoro que apuesta por lo atmosférico. Hay un aire familiar en lo que propone, pero también una frescura que evita que el resultado se sienta derivativo. Elhel parece entender que el juego con lo nostálgico funciona mejor cuando se construye desde el detalle, y en su caso ese cuidado se nota especialmente en la producción.
La vibra de sus canciones tiene algo ligeramente adolescente, en el mejor sentido, hay una especie de inocencia sonora que termina por darle identidad al proyecto. No se trata de ingenuidad, sino mas bien, de una ligereza bien cuidada que convierte su electrónica en algo accesible y sobre todo, muy radiable.
En ese contexto aparece “Modern Days”, su lanzamiento más reciente, un tema que sintetiza buena parte de las ideas que atraviesan su proyecto. La canción recoge con claridad esa esencia ochentera que inevitablemente remite al synthpop clásico, con ecos que recuerdan a bandas como New Order, pero lo hace desde una producción actual. El resultado es un track dinámico, bien armado, que logra sentirse natural.
Uno de los momentos más interesantes del tema aparece en su puente instrumental y el solo musical, donde la canción se permite expandirse y respirar. Es ahí donde se percibe con mayor claridad la intención detrás del arreglo; la cual no se trata solo de construir un beat electrónico, sino de desarrollar una pequeña narrativa sonora dentro de la canción.
La voz también juega un papel clave dentro del conjunto. En lugar de colocarse al frente de forma dominante, funciona como un elemento que complementa la arquitectura del tema. Aparece con mesura, sumando textura y carácter sin imponerse sobre la instrumentación, algo que refuerza justamente ese aire indie que atraviesa el proyecto.
“Modern Days” deja una sensación interesante; la de un artista que domina el lenguaje sonoro que está explorando, pero que también parece tener espacio para ir más allá. Elhel muestra que sabe construir atmósferas, que entiende el peso del diseño sonoro y que tiene una idea clara de su identidad estética.
Y quizá lo más llamativo es que, aun cuando su música bebe directamente del pasado, el resultado no se siente como un simple ejercicio de nostalgia, sino como una reinterpretación fresca de ese imaginario electrónico. En un terreno donde, para ser sinceros, muchas veces todo se vuelve fórmula, Elhel apuesta por algo más cercano a una visión propia, dejando no solo la vara alta para futuros lanzamientos, sino también marcando el inicio de una etapa más constante, con la intención de ir dejando huella dentro de su escena musical.

