El cassette incluye unos 12 minutos de una jam blues rock, grabada antes de que Lee Kerslake se uniera a la banda que después registró “Blizzard of Ozz” (1980).
Texto por: @AvanzadaMx | Fecha: 10/02/2026
En la historia del heavy metal hay discos, conciertos y portadas icónicas… Y luego están los documentos crudos, esos fragmentos imperfectos que revelan cómo se construye una leyenda. La reciente aparición de una cinta de ensayo de Ozzy Osbourne grabada en enero de 1980, junto al guitarrista Randy Rhoads y el bajista Bob Daisley, pertenece a esta última categoría.
La grabación, etiquetada como “Ozzie Last Day”, permaneció durante décadas en un ático en Suffolk, Inglaterra; Hoy, convertida en pieza histórica, ilumina el instante en que Ozzy, recién despedido de Black Sabbath en 1979, comenzaba a reconstruirse como solista, y no es exagerado decir que estamos ante uno de los hallazgos más significativos en la arqueología reciente del rock.
LA CINTA UN BLUES ELÉCTRICO ANTES DEL METAL ETERNO
El cassette contiene aproximadamente 12 minutos de una jam session con tintes de blues rock, registrada antes de que el baterista Lee Kerslake se integrara formalmente a la formación que terminaría grabando Blizzard of Ozz en 1980.
La cinta fue conservada por David “Chabby” Jolly, quien entabló amistad con Ozzy durante aquel periodo incierto tras su salida de Black Sabbath; Según relató, el propio Osbourne le entregó la grabación después de los ensayos.
Al reproducirla, lo primero que emerge es inconfundible la voz desgarrada de Ozzy flotando sobre los riffs melódicos y precisos de Randy Rhoads. No se trata de una canción terminada ni de un demo oficial, es algo más revelador el momento en que las piezas empiezan a encajar.
Bob Daisley confirmó la autenticidad al reconocer de inmediato la voz de Ozzy y la dinámica entre los músicos, aunque no pudo precisar si estaban audicionando bateristas o simplemente improvisando, dejó claro que la química era evidente desde el primer instante Sin embargo, aclaró que no se trataba de un tema en desarrollo para el álbum debut, ya que para entonces ya contaban con varias composiciones definidas; Lo que hace valiosa esta cinta no es una canción perdida, sino el testimonio de una conexión creativa naciendo.
1980 DEL EXILIO A LA REINVENCIÓN
Para entender la magnitud del hallazgo hay que volver a 1979, cuando Ozzy Osbourne fue expulsado de Black Sabbath en medio de tensiones internas y problemas personales. Él mismo se describió en ese momento como desempleado e inempleable.
Pero 1980 marcaría el inicio de una transformación radical Con el respaldo de Sharon Arden, futura Sharon Osbourne, y la incorporación de Randy Rhoads, un guitarrista técnicamente brillante con formación clásica y sensibilidad melódica poco común en el metal de la época, Ozzy inició una nueva etapa que redefiniría su carrera y ampliaría los límites del género.
Blizzard of Ozz no solo marcó el comienzo de su trayectoria en solitario, sino que consolidó una identidad artística propia. El álbum presentó clásicos inmediatos como Crazy Train y Mr Crowley, posicionó a Randy Rhoads como uno de los guitarristas más influyentes de su generación y demostró que Ozzy no era únicamente la voz de una banda histórica, sino un líder capaz de encabezar una nueva era del heavy metal con personalidad propia.
La cinta descubierta en Suffolk documenta el momento previo a esa explosión creativa; es el sonido de una banda encontrándose a sí misma antes de cambiar la historia.
RANDY RHOADS TALENTO SILENCIOSO LEGADO ETERNO
David Jolly describió a Rhoads como un tipo encantador, callado pero increíblemente talentoso, esa imagen coincide con el retrato que la historia ha conservado del guitarrista reservado fuera del escenario y monumental sobre él.
Rhoads fallecería trágicamente en 1982 con apenas 25 años, pero su trabajo en Blizzard of Ozz y Diary of a Madman redefinió la técnica del metal al integrar escalas clásicas, armonías neoclásicas y una precisión que influenciaría a generaciones enteras de guitarristas.
UN ARTEFACTO HISTÓRICO EN LA ERA DIGITAL
En una época en la que todo se graba, se archiva y se respalda en la nube, resulta casi poético que una pieza así haya sobrevivido gracias al olvido. Los ensayos suelen borrarse, las cintas se reutilizan y los registros informales rara vez se conservan.
Lo que tenemos aquí es un instante congelado el comienzo de una relación artística que cambiaría el rumbo del heavy metal; No es un álbum perdido ni una canción inédita destinada a los charts, es algo más humano la prueba sonora de que incluso las leyendas comienzan improvisando en una habitación.
POR QUÉ ESTA CINTA IMPORTA Y SEGUIRÁ IMPORTANDO
Esta cinta documenta uno de los momentos más decisivos en la carrera de Ozzy Osbourne, cuando pasaba de la incertidumbre tras su salida de Black Sabbath a consolidar una nueva identidad artística que terminaría marcando al heavy metal para siempre; También confirma la química temprana entre Ozzy, Randy Rhoads y Bob Daisley, capturando el instante en que la conexión musical comenzó a tomar forma antes de cristalizar en Blizzard of Ozz.
Más que una simple curiosidad para coleccionistas, la grabación ofrece una mirada cruda al proceso creativo previo al álbum debut y se integra al archivo histórico del rock como un documento sonoro irrepetible que permite entender cómo nacen las alianzas que cambian el rumbo de un géneroSe suma al archivo histórico del heavy metal como documento sonoro irrepetible.

