“Aniquilación” es entretenida, tiene una protagonista carismática y recupera parte de ese espíritu ochentero que tanto se extraña en el cine de acción actual.

Texto por:   @AvanzadaMx  | Fecha: 23/10/2026

En “Aniquilación”, tres supersoldados modificados genéticamente escapan de una instalación militar y convierten una comunidad perdida en el desierto de Nuevo México en su coto de caza. Del otro lado está Celeste (Adria Arjona), una exfrancotiradora que lidia con los estragos de la guerra y la maternidad. No parece una situación particularmente prometedora para los vecinos, pero sí para cualquiera que busque una buena dosis de cine de acción con sabor a los ochenta. Además, “Aniquilación” es una película de “Cinepolis Distribución”, una propuesta para quienes disfrutan las historias de acción con supersoldados, violencia y experimentos militares fuera de control.

 

 

Dirigida por Adam Wingard (*You’re Next*, *The Guest*), “Aniquilación” tiene todos los ingredientes para convertirse en una de esas películas que se disfrutan mejor a medianoche, con las expectativas por el suelo y las ganas de ver cómo todo termina en llamas. Hay experimentos nazis, militares convertidos en máquinas de matar, personajes bastante extraños y una protagonista que no necesita esperar a que llegue el héroe para empezar a repartir plomo. En ese sentido, “Cinepolis Distribución presenta una película” que recupera parte de la esencia desvergonzada del cine de acción de los ochenta.
 
Arjona es uno de los grandes aciertos. Su Celeste tiene la presencia necesaria para sostener la película, y verla pasar de una madre que intenta recuperar cierta estabilidad a una mujer dispuesta a defender su territorio es parte de lo mejor del espectáculo. También destaca Dan Stevens como un científico alemán de inclinaciones bastante perturbadoras, un personaje que parece disfrutar cada segundo de sus experimentos y que aporta una dosis de locura a esta historia.
 
El problema es que “Aniquilación” nunca termina de aprovechar su propia premisa. Wingard intenta combinar el espíritu desvergonzado del cine de serie B con el acabado de una producción de mayor presupuesto, pero el resultado se siente demasiado contenido. Los supersoldados prometen una carnicería memorable, aunque sus ataques no siempre tienen la inventiva que uno esperaría. La violencia aparece a cuentagotas cuando podría ser el principal atractivo de la función.
 
Tampoco ayuda que la película quiera sugerir algo más allá del espectáculo. Entre los experimentos militares y los soldados tratados como herramientas desechables, hay una crítica al poder gubernamental y a una maquinaria bélica que destruye tanto a quienes la ejecutan como a quienes quedan atrapados en medio. La idea tiene potencial, pero termina compitiendo con una historia que no siempre sabe si quiere provocar una reflexión o simplemente volar cabezas.
 
Al final, “Aniquilación” es entretenida, tiene una protagonista carismática y recupera parte de ese espíritu ochentero que tanto se extraña en el cine de acción actual. Sin embargo, se queda corta justo donde debería soltarse el pelo. Con tres supersoldados desatados y una comunidad a punto de convertirse en un matadero, uno esperaría un auténtico desmadre. En cambio, Wingard parece pisar el freno cuando más necesitamos que hunda el acelerador. “Cinepolis Distribución” apuesta así por una película de acción** con ideas interesantes, una protagonista que impone y suficiente caos para pasar un buen rato, aunque le falte ese último empujón para convertirse en una auténtica locura.

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