La segunda entrega entretiene con gore para los fans del slasher,
pero no logra revitalizar la saga.

Texto por:   @AvanzadaMx  | Fecha: 26/09/2025

En 2008, Los Extraños se convirtió en un referente del terror moderno gracias a su atmósfera minimalista y a la idea escalofriante de que los asesinos no necesitaban motivo alguno: mataban simplemente “porque estabas ahí”. Más de quince años después, Lionsgate decidió resucitar la saga en formato de trilogía bajo la dirección de Renny Harlin. El problema es que, a dos entregas de distancia, la pregunta que muchos fans se hacen es si la franquicia mantiene su esencia o si se convirtió en un ejercicio alargado de clichés.

 

 

UNA TRILOGÍA RODADA DE UNA SOLA VEZ

Harlin filmó Capítulo 1, Capítulo 2 y la futura Capítulo 3 de manera continua, en un rodaje que recuerda a la estrategia de El Señor de los Anillos. La apuesta parecía ambiciosa: expandir la historia, recorrer nuevos escenarios y, supuestamente, dar respuestas sobre el origen de la violencia. Sin embargo, lo que sobre el papel sonaba prometedor, en pantalla se siente como un proyecto estirado que bien pudo resolverse en una sola película.

 

La secuela arranca exactamente donde terminó la primera parte: Maya (Madelaine Petsch) sobrevive de milagro y despierta en un hospital rural. Lo que parece un respiro se convierte rápidamente en otra persecución sin tregua, cuando los infames Dollface, Scarecrow y Pin-Up Girl irrumpen nuevamente en su vida. La acción se traslada del hospital a bosques, establos y hasta a un motel, con Maya luchando por mantenerse con vida mientras desconfía tanto de los asesinos como de los habitantes del extraño pueblo que la rodea.

 

Petsch carga con casi todo el peso del filme. Su actuación, en gran parte física y con pocos diálogos, logra transmitir la fatiga y el trauma de un personaje condenado a huir sin descanso. Aunque su heroína no tiene demasiada profundidad psicológica, sí ofrece una entrega convincente en el terreno del Final Girl.

 

ENTRE HOMENAJES Y EXCESOS

La película bebe abiertamente del cine de terror de los 80: ecos de Halloween II en el hospital, un guiño a A Nightmare on Elm Street en la caldera, e incluso un aire a The Shining con una puerta destrozada a hachazos. El problema es que lo que podría ser un homenaje termina sintiéndose como una colección de referencias sin ideas nuevas que sostengan el relato.

 

Uno de los errores más señalados por la crítica es la inclusión de un forzado backstory para Pin-Up Girl, que busca explicar su violencia a partir de traumas infantiles tan triviales como un castillo de arena destruido o un desamor escolar. Intentar racionalizar a villanos cuya fuerza residía en el misterio resulta no solo innecesario, sino contrario a la esencia de la franquicia.

 

A esto se suman decisiones cuestionables como la escena con un jabalí CGI que rompe con la atmósfera de terror realista y bordea lo absurdo.

 

¿FRACASO O PLACER CULPOSO?

Las reseñas han sido duras: falta de originalidad, guion flojo y dirección plana. Sin embargo, Los Extraños: Capítulo 2 tampoco es un completo desastre. Harlin aún sabe cómo montar un buen jump scare y algunas secuencias como Maya cosiendo sus heridas o enfrentándose a Pin-Up Girl en un vehículo en movimiento, logran generar tensión y hasta cierto impacto visual.

 

En conjunto, la segunda entrega es un ejemplo de cómo un proyecto ambicioso puede perder fuerza en la ejecución. Es cierto que entretiene y ofrece dosis de gore para los más fanáticos del slasher, pero difícilmente convence a quienes esperaban una revitalización de la saga.

 

Lo que queda ahora es esperar Los Extraños: Capítulo 3. ¿Será la redención o el golpe final a una trilogía que pudo ser, pero no fue?.