‘Bailarina’ amplía el universo John Wick con Ana de Armas como Eve, una joven criada por la Ruska Roma que cambia el ballet por las armas en busca de venganza.

Texto por:   @AvanzadaMx  | Fecha: 05/06/2025

‘Bailarina’ expande el universo de John Wick con una historia protagonizada por Ana de Armas en el papel de Eve Macarro, una joven criada por la Ruska Roma que cambia las zapatillas de ballet por armas de fuego en busca de venganza. La película se sitúa cronológicamente entre John Wick 3: Parabellum y John Wick 4, y nos da un vistazo más íntimo a los códigos, reglas y lealtades del inframundo criminal que ya conocemos, pero desde una perspectiva más emocional y personal, centrada en la pérdida, la disciplina y el trauma silencioso que acompaña la violencia.

 

 

Dirigida por Len Wiseman (Underworld), la cinta ofrece una dosis generosa de acción estilizada, con peleas que van desde clubes de hielo hasta pueblos nevados dominados por asesinos. Destaca el uso de elementos poco convencionales como patines, lanzallamas y cuchillos de cocina, todo con una estética que grita “Wickverso”. La cinematografía es precisa y elegante, con secuencias coreografiadas al detalle y un uso eficaz del entorno, que mezcla la brutalidad con lo performático.

 

Keanu Reeves aparece brevemente pero con peso narrativo, reafirmando la conexión con el personaje central de la saga. También brillan Gabriel Byrne como el villano implacable, y Norman Reedus en un papel que espejea el trauma de Eve, dándole un poco más de textura emocional al relato. Anjelica Huston también regresa con su presencia enigmática como matriarca de la Ruska Roma, cerrando el círculo simbólico del entrenamiento y la obediencia.

 

Sin embargo, y a pesar de sus aciertos visuales, ‘Bailarina’ se tambalea en lo narrativo. Eve tiene motivaciones claras, pero le falta el aura magnética de John Wick. Ana de Armas cumple con la acción física, pero su personaje no alcanza a cargar con el peso dramático que la historia necesita, lo cual debilita el impacto emocional de sus decisiones. El guion no logra profundizar del todo en su evolución interna, dejando vacíos entre las escenas de combate.

 

Veredicto: Visualmente poderosa, narrativamente floja. Un spin-off entretenido que amplía la mitología, pero no logra generar el mismo impacto emocional ni dejar huella como lo hizo el icónico Baba Yaga.