“Zootopia 2” confirma que la animación comercial puede ser inteligente, emotiva y políticamente aguda sin perder entretenimiento.

Texto por:   @AvanzadaMx  | Fecha: 27/11/2025

Nueve años después, “Zootopia 2” regresa a una ciudad que ya no puede ocultar sus grietas. La primera película sorprendió por usar la ligereza de la animación infantil para hablar de miedo, prejuicio y convivencia. La secuela entiende que no puede repetir la fórmula: cambia el tono, se asoma al noir clásico y lo mezcla con el espíritu buddy cop, apostando por una historia más compleja, más adulta y, sorprendentemente, igual de divertida.

 

 

Judy Hopps (Ginnifer Goodwin) y Nick Wilde (Jason Bateman), ahora socios formales en la ZPD, cometen un error que los deja en la mira del jefe Bogo. Una persecución fallida los lleva a un hallazgo inquietante: un fragmento de piel de serpiente, algo imposible en una ciudad diseñada solo para mamíferos. Esa pieza abre la puerta a una conspiración mayor que involucra la historia fundacional de Zootopia.

 

UNA CONSPIRACIÓN A LA DISNEY, CON ECOS DE CHINATOWN
El misterio los conduce al Zootennial, una gala organizada por los Lynxley, familia fundadora cuya influencia recuerda a Succession. Cuando un diario histórico es robado, Judy y Nick terminan convertidos en fugitivos mientras intentan descifrar un crimen enterrado durante un siglo.

 

La aparición de Gary De’Snake (Ke Huy Quan), un pit viper carismático y profundamente emotivo, revela la verdad incómoda: Zootopia fue construida sobre el desplazamiento de reptiles, borrados de la historia oficial. La secuela usa esta premisa para explorar identidad, memoria y desigualdad sin sermones, confiando en que el público puede leer el subtexto.

 

La película se apoya en la tensión clásica del thriller: persecuciones, infiltraciones, conspiraciones y una ciudad que es tan hermosa como injusta. Visualmente, amplía el mundo con nuevos distritos, desiertos, costas, montañas, y un submundo reptiliano vibrante donde emergen los personajes más memorables.

 

PERSONAJES QUE BRILLAN Y UN HUMOR QUE NUNCA SE QUIEBRA
Además de Gary, la película suma a Nibbles Maplestick (Fortune Feimster), una podcaster obsesionada con conspiraciones, y a Pawbert Lynxley (Andy Samberg), heredero torpe y emocionalmente fracturado que se vuelve pieza clave del rompecabezas.

 

A pesar del tono más oscuro, “Zootopia 2” nunca pierde su humor inteligente: hay guiños a Ratatouille, The Shining, Ocean’s Eleven, Stray Kids y a la propia tradición Disney. Vuelven Flash, el sloth del DMV; Mr. Big, el capo ártico; y Gazelle, con un nuevo tema musical que remata uno de los grandes momentos del filme.

La química entre Judy y Nick sigue siendo el corazón de la saga. Aquí, su relación evoluciona de la confianza al respeto mutuo, un conflicto abordado con calidez, fricción y un timing cómico impecable.

 

UN MENSAJE PODEROSO SIN MORALINAS
La secuela rehúye la ingenuidad: no promete que la justicia histórica se logra de un día para otro. Reconoce que reparar un daño implica mirar el pasado sin filtros y aceptar que incluso las ciudades más luminosas tienen sombras profundas.

 

“Zootopia 2” confirma que la animación comercial puede ser inteligente, emotiva y políticamente aguda sin perder entretenimiento. Es una película que expande su universo con ambición, respeta al público y deja claro que aún quedan muchas historias por contar.

 

Y sí: quédate a la escena postcréditos. La próxima aventura ya está en marcha.