Con once canciones que transitan entre el emo, el punk y el rock alternativo, Treviño es un lugar presenta su siguiente compilado de larga duración, “1.er Lugar”; un recorrido de guitarras melancólicas, voces cargadas de emoción y letras que parecen sacadas de algún recuerdo que todavía duele. Con referencias musicales que inevitablemente remiten a Dashboard Confessional y The Used, el proyecto construye un sonido familiar, pero con suficiente personalidad para encontrar su propio espacio. Su apuesta está en canciones breves, directas y catárticas que, lejos de necesitar grandes despliegues, consiguen transmitir mucho en muy poco tiempo.

Uno de los aspectos más interesantes de “1.er Lugar”, está precisamente en su estructura. Buena parte de los temas se sienten como fragmentos de canciones más grandes, pensamientos que aparecen de golpe o recortes de historias que no necesariamente necesitan desarrollarse por completo. En algunos momentos queda la sensación de que las composiciones podrían extenderse un poco más, pero también parece una decisión que forma parte de la identidad del proyecto. “1.er Lugar”, no se trata de canciones que busquen agotar una idea, sino de capturar una emoción y dejarla ahí.
Esta brevedad tiene sus ventajas. Los temas invitan a volver a escucharlos, mantienen una sensación de crudeza y dejan abierta la posibilidad de encontrar versiones mucho más expansivas en directo. Hay una intención bastante clara de decir lo necesario sin darle demasiadas vueltas.
En ese sentido, las letras y las melodías son el verdadero centro de gravedad de “1.er Lugar”. El proyecto tiene una manera muy particular de articular sus ideas, con un lenguaje que por momentos se acerca a lo poético, pero sin perder la sencillez que permite conectar fácilmente. A esto se suma un apartado vocal especialmente sólido, capaz de cargar con buena parte del peso emocional de las composiciones y transmitir esa mezcla de nostalgia, frustración y melancolía que atraviesa el material.
El recorrido comienza con “Lo vas a querer escuchar”, una pieza acústica de apenas 1:04 minutos que funciona como introducción y al mismo tiempo se siente como una declaración de principios. Con únicamente voz y guitarra, Treviño es un lugar demuestra que no necesita grandes arreglos para conectar. “Todo mal”, segundo corte, construye una atmósfera de melancolía adolescente con una batería bien trabajada y una melodía vocal que lleva el peso de una canción de sonido familiar y fresco, pero con suficiente dinamismo para mantener el interés.
En “No te despidas” aparece un tono más pesimista, mientras que “Pronto me vas a dejar” eleva la intensidad y se acerca al rock alternativo y al indie. Este último destaca por mostrar el potencial de su rango vocal y las posibilidades de desarrollo que ofrece, aunque inevitablemente nos deja con ganas de escuchar un poco más.
“Cuestión de calaña” apuesta por un sonido más accesible, con segundas voces que enriquecen la composición y un coro particularmente memorable. Por su parte, “La melodía” es uno de nuestros momentos favoritos de todo el compilado. Su introducción contundente, lo2s contrastes instrumentales y una cadencia que juega constantemente con las expectativas la convierten en otra de esas canciones que no pasan desapercibidos.
En “Nada”, una grabación que parece provenir de una escuela primaria funciona como detonante de nostalgia y melancolía. De nueva cuenta la melodía vocal se siente inteligente y los cambios instrumentales terminan de darle forma a uno de los pasajes más interesantes del compilado. Después llega “In vivo”, que irrumpe con fuerza y consolida buena parte de la identidad sonora que el proyecto ha construido desde el inicio.
Con “Parque Panamá” encontramos uno de los cambios más interesantes. Sus arreglos de teclado y sus 3:30 minutos le dan una estructura más convencional, además de algunas de las mejores letras del material. Tiene algo de despedida, como los últimos kilómetros de un roadtrip antes de volver a casa.
“¡Qué final!” continúa explorando los arreglos de guitarra y cuerdas, preparando el terreno para “Porque Ya No Podemos Decir una Vez Más”, último tema que establece una referencia evidente al universo de PXNDX. Los violines y la instrumentación de cuerdas acentúan su carácter meditabundo, mientras la guitarra acústica sostiene un cierre que resume muy bien la nostalgia que atraviesa todo el compilado.
“1.er Lugar” de Treviño es un lugar, tiene una identidad bastante clara. Sus once temas encuentran en las melodías, las letras y la interpretación vocal sus principales fortalezas. Es cierto que en algunos momentos nos quedamos con ganas de escuchar un poco más, pero también está ahí parte de su encanto. La brevedad no parece responder a una falta de ideas, sino a una manera de entender las canciones; entrar, decir algo y marcharse antes de que la emoción pierda fuerza.
Con referencias reconocibles, una sensibilidad melódica bien trabajada y una inclinación por lo intenso y liberador, Treviño es un lugar entrega un compilado que se disfruta tanto por lo que muestra como por aquello que apenas alcanza a insinuar. Once pequeñas historias que, incluso cuando terminan demasiado pronto, dejan ganas de volver al principio.