“Tom y Jerry: La brújula mágica” celebra 85 años de historia animada
y demuestra que los clásicos aún saben reinventarse.

Texto por:   @AvanzadaMx  | Fecha: 09/01/2026

Durante más de ocho décadas, Tom y Jerry han demostrado que algunas rivalidades nunca envejecen. El gato y el ratón creados por William Hanna y Joseph Barbera no solo sobrevivieron al paso del tiempo: se convirtieron en un lenguaje universal del humor. Ahora, esa herencia vuelve a expandirse en la pantalla grande con “Tom y Jerry: La brújula mágica”, una película animada que reactualiza el espíritu del clásico sin traicionar su esencia.

 

 

Estrenada originalmente en 2025 como una coproducción entre China Film Co., Ltd., Warner Bros. Pictures y Origin Animation, “Tom y Jerry: La brújula mágica” marca un punto clave en la historia de la franquicia: es el primer largometraje de Tom y Jerry completamente animado por computadora. Bajo la dirección de Zhang Gang, la cinta apuesta por una narrativa moderna y una animación vibrante, pensada para dialogar tanto con nuevas audiencias como con quienes crecieron viendo sus persecuciones interminables en televisión.

 

Pensar en Tom y Jerry es pensar en ritmo, caos y comedia física en estado puro. Ese humor slapstick, sin necesidad de demasiadas palabras, sigue siendo el corazón de la película. Sin embargo, “Tom y Jerry: La brújula mágica” no se limita a repetir fórmulas: propone una aventura que mezcla viajes en el tiempo, referencias culturales y una estética que se inspira en la antigua China, ampliando el universo visual de la saga.

 

La historia arranca en un museo, cuando una misteriosa brújula astral abre un portal inesperado. El accidente transporta a Tom y Jerry desde la Nueva York contemporánea hasta un reino dorado que parece salido de un mito oriental. Ahí, la rivalidad que los define se pone a prueba una vez más, obligándolos a colaborar frente a una amenaza mayor. Como siempre, el conflicto no elimina la persecución constante, pero sí refuerza esa extraña complicidad que ha hecho del dúo algo más que simples enemigos.

 

Desde una perspectiva cultural, la película funciona como un puente entre generaciones. Padres, madres y espectadores adultos reconocen guiños directos a la animación clásica, mientras que el lenguaje visual y el ritmo narrativo conectan con niños y jóvenes acostumbrados a las dinámicas del cine animado actual. En ese equilibrio radica gran parte de su fuerza: “Tom y Jerry: La brújula mágica” entiende que la nostalgia funciona mejor cuando se combina con riesgo creativo.

 

El apartado técnico también merece atención. La animación en 3D respeta las proporciones y expresiones icónicas de los personajes, evitando que pierdan su identidad en la transición digital. Al mismo tiempo, los escenarios, mercados antiguos, palacios dorados y paisajes fantásticos, aportan una escala épica poco habitual en la franquicia. No es casual que, tras su estreno en China, la película fuera nominada al Golden Goblet a Mejor Película de Animación en el Festival Internacional de Cine de Shanghái, un reconocimiento que confirma su impacto más allá del factor nostalgia.

 

En un contexto donde muchas franquicias clásicas regresan únicamente como ejercicios de memoria, “Tom y Jerry: La brújula mágica” se siente más como una reinterpretación que como un simple revival. La cinta entiende que Tom y Jerry no necesitan reinventarse por completo, sino ser colocados en nuevas situaciones que exploten su química atemporal.

 

Con poco más de cien minutos de duración, “Tom y Jerry: La brújula mágica” ofrece una experiencia ágil, accesible y pensada para disfrutarse en familia. Pero también funciona como recordatorio de por qué estos personajes siguen siendo relevantes: porque su humor es físico, directo y universal; porque su dinámica no depende de modas; y porque, incluso en plena era digital, un gato persiguiendo a un ratón sigue siendo una de las fórmulas más efectivas del entretenimiento.

 

“Tom y Jerry: La brújula mágica” no solo celebra 85 años de historia animada: confirma que hay clásicos que, lejos de quedarse atrapados en el pasado, todavía saben encontrar el camino hacia nuevas aventuras.