“Rico McPato” funciona por sus riffs, actitud y crítica, sin que Perra Brava pierda su identidad junto a Tito Fuentes.

Texto por:   @AvanzadaMx  | Fecha: 18/08/2026

“Rico McPato”, lo más reciente de Perra Brava junto a Tito Fuentes, de Molotov, es, sin duda, una de esas sorpresas sonoras que, quizá sin proponérselo o tal vez precisamente por ello, logran generar una interesante fricción entre generaciones, estilos y distintas formas de entender el rock.

 

 

El tema forma parte de *¡Tenga pa’que se entretenga!*, el esperado álbum de Perra Brava, y pone frente a frente dos momentos del rock alternativo latinoamericano. De un lado está la generación que convirtió la irreverencia, la sátira y el caos en parte del lenguaje popular durante los noventa. Del otro, una nueva escena que recupera el garage, el punk y la distorsión para construir su propio lugar dentro de un ecosistema musical dominado por algoritmos y canciones diseñadas para durar apenas unos segundos.
 
La pregunta aparece casi sola, ¿estamos ante una renovación o simplemente ante una nueva forma de mirar hacia atrás?
 
Si hay algo que Fernanda Navarrete, en batería y voz, y Nestor Fajardo, en guitarra y voz, han dejado claro durante su trayectoria, es que no parecen interesados en sonar cómodos. La identidad de Perra Brava nace precisamente de lo contrario, de guitarras saturadas, baterías contundentes y una energía que privilegia la actitud sobre la perfección. “Rico McPato” mantiene esa fórmula sin que la banda ceda protagonismo ante sus invitados ni intente disfrazar su sonido para hacerlo más accesible.
 
Hay distorsión, suciedad y una sensación de urgencia que remite al garage punk, pero también hay un trabajo minucioso detrás de esa aparente crudeza. Se perciben horas de trabajo sobre la instrumentación, así como una cierta pericia y precisión en la ejecución. Perra Brava conoce perfectamente sus herramientas y sabe cómo utilizarlas para construir un sonido ruidoso y directo que, lejos de sentirse improvisado, tiene un control bastante preciso.
 
Es ahí donde “Rico McPato” comienza a sentirse particularmente interesante. Aunque sus raíces son reconocibles, la combinación de Perra Brava, Tito Fuentes y AJ Dávila consigue generar un encuentro que no se siente forzado y que permite que distintas generaciones y lenguajes convivan dentro de una misma canción.
 
La presencia de Tito Fuentes es, naturalmente, uno de los principales atractivos del sencillo. Su voz conecta de inmediato con la irreverencia que marcó a Molotov desde finales de los noventa y, en “Rico McPato”, aporta frases mordaces y un fraseo casi hablado que encaja con el concepto de la canción, una burla a la riqueza, la avaricia y el capitalismo desmedido.
 
Pero también existe una contradicción interesante. Fuentes funciona porque hace aquello que el público reconoce como propio de Tito Fuentes. Su participación es efectiva, aunque por momentos nos hubiera gustado que tuviera un poco más de peso dentro de la canción. Y es justo ahí donde aparece una de las preguntas más interesantes del tema, si esta identidad funciona como una herramienta para construir algo nuevo o simplemente recupera una fórmula que ya demostró funcionar.
 
No necesariamente es un defecto. La experiencia también puede ser un recurso creativo y, en este caso, la presencia de Fuentes aporta una conexión directa con una generación que marcó el rock mexicano. Al mismo tiempo, su encuentro con Perra Brava permite que esa personalidad se cruce con una propuesta más joven, generando un intercambio de estilos que resulta natural.
 
Entre el garage punk de Perra Brava y la personalidad de Fuentes, AJ Dávila funciona como un punto de equilibrio. Su participación permite que la canción conserve la suciedad del género sin perder de vista la melodía, ayudando a que las distintas personalidades encuentren un punto en común.
 
Las diferencias entre los participantes no desaparecen, sino que se complementan. Perra Brava aporta la energía y la crudeza, Fuentes suma su actitud característica y Dávila consigue que ambos mundos convivan sin sentirse como piezas independientes.
 
El resultado es un tema directo, ruidoso y pegajoso que, sin buscar reinventar el rock, demuestra que el encuentro entre distintas generaciones todavía puede producir algo fresco e interesante.
 
Al final, “Rico McPato” es un track efectivo y una colaboración que deja algunas preguntas abiertas. Tiene riffs, actitud y una crítica clara, pero su verdadero atractivo está en la manera en que Perra Brava incorpora una voz tan reconocible como la de Tito Fuentes sin perder su propia identidad.
 
Cumple su cometido con creces, aunque deja la moneda en el aire sobre si el resto de *¡Tenga pa’que se entretenga!* apostará por la experimentación o continuará explorando bajo el cobijo de sus influencias.
 
Y quizá esa sea precisamente la parte más interesante. “Rico McPato” no busca dar todas las respuestas, sino mostrar una posibilidad, que el encuentro entre distintas generaciones todavía puede sentirse fresco cuando existe una identidad propia detrás. La verdadera prueba llegará con el resto del álbum.