La demanda de Sony y Warner Music abre una disputa sobre quién controla la música cuando las máquinas también pueden crearla.

Texto por:   @AvanzadaMx  | Fecha: 03/09/2026

La batalla entre la industria musical y la inteligencia artificial acaba de entrar en una nueva etapa. Sony Music Publishing y Warner Chappell Music presentaron una demanda federal contra Anthropic, la empresa detrás de Claude, a la que acusan de haber utilizado miles de canciones protegidas por derechos de autor para entrenar sus modelos de inteligencia artificial.

 

 

La demanda, presentada ante un tribunal federal del Distrito Norte de California, también señala como responsables al director ejecutivo de Anthropic, Dario Amodei, y al cofundador de la compañía, Benjamin Mann. Según los editores musicales, Anthropic habría emprendido una campaña sistemática de descarga, extracción y distribución ilegal de obras protegidas para alimentar el entrenamiento de Claude.
 
Entre las canciones mencionadas en la demanda aparecen clásicos como “Ain’t No Mountain High Enough”, de Marvin Gaye y Tammi Terrell, y “All I Want for Christmas Is You”, de Mariah Carey. En total, Sony y Warner sostienen que fueron utilizadas miles de obras pertenecientes a sus catálogos.
 
Los representantes legales de ambas compañías describieron las acciones de Anthropic como una apropiación masiva de propiedad intelectual que habría causado un daño considerable tanto a los editores como a los compositores que representan.
 
La demanda busca que Anthropic detenga el uso de las obras protegidas en sus procesos de entrenamiento y contempla también una compensación económica que podría alcanzar los 150,000 dólares por cada obra infringida.
 
Anthropic defiende el entrenamiento de inteligencia artificial
 
Anthropic, por su parte, rechazó las acusaciones y aseguró que el nuevo proceso judicial retoma argumentos que ya han aparecido en otros casos relacionados con la compañía.
 
La empresa también se apoya en una resolución previa relacionada con el caso Bartz v. Anthropic, un litigio presentado por autores que terminó con un acuerdo de 1,500 millones de dólares. En ese caso, un juez determinó que Anthropic podía utilizar material protegido por derechos de autor para entrenar sus modelos bajo ciertas circunstancias, pero estableció una diferencia fundamental: la compañía no podía obtener ese material mediante piratería.
 
Ese punto podría convertirse en uno de los elementos centrales de la nueva disputa con Sony Music Publishing y Warner Chappell Music.
 
Para la industria musical, sin embargo, el problema va más allá de Claude. La discusión sobre cómo las empresas de inteligencia artificial obtienen música, letras y otros contenidos protegidos se ha convertido en uno de los mayores conflictos entre tecnología y entretenimiento.
 
La música contra la inteligencia artificial
 
Sony y Warner no son las primeras compañías musicales en llevar a Anthropic ante los tribunales. Otros grupos editoriales, entre ellos Concord Music Group y Universal Music Group, ya habían presentado demandas con acusaciones similares. BMG también inició acciones legales en marzo, mientras que Round Hill Music se sumó al conflicto apenas el mes pasado.
 
El enfrentamiento forma parte de una batalla mucho más amplia. Las compañías musicales han utilizado tanto demandas como acuerdos de licencia para intentar establecer las reglas bajo las cuales las empresas de inteligencia artificial pueden utilizar música protegida.
 
La situación también alcanza a los generadores de música mediante IA. Warner Music Group llegó a acuerdos con Suno y Udio después de haber iniciado procesos legales contra ambas plataformas, mientras que Universal Music Group alcanzó un acuerdo con Udio y mantiene su disputa con Suno. Sony, por su parte, continúa en litigio con los dos servicios.
 
El caso contra Anthropic vuelve a poner sobre la mesa una pregunta que todavía no tiene una respuesta definitiva: ¿puede una inteligencia artificial aprender de la música existente sin pagar por ella y, al mismo tiempo, respetar los derechos de quienes la crearon?
 
Mientras las compañías tecnológicas defienden el entrenamiento de modelos como una forma de uso transformativo, los editores y compositores reclaman que el desarrollo de estas herramientas no puede construirse sobre millones de obras utilizadas sin autorización.
 
La demanda de Sony Music Publishing y Warner Chappell Music podría convertirse así en otro capítulo decisivo de una disputa que apenas comienza: quién controla la música cuando las máquinas también quieren aprender a crearla.


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