“Rhinos” encuentra una nueva vida treinta años después y demuestra que algunas composiciones, simplemente, se niegan a caducar.

Texto por:  @RturockGarza | Fecha: 18/06/2026

Niña, una de las bandas más veteranas e importantes del rock regiomontano, acaba de lanzar “Rhinos”, un tema que desde 1995 existía únicamente como demo y que, a pesar del paso del tiempo, consigue sentirse actual y fresco.

 

 

Con bases en el indie rock, el punk rock y destellos de grunge noventero, la canción deja claro desde el primer momento que no tiene ninguna intención de tomarse demasiado en serio. Esa actitud, que desde hace años forma parte del ADN de la agrupación, termina convirtiéndose en una de sus mayores fortalezas. Hay un espíritu despreocupado que atraviesa toda la composición, una libertad creativa que pocas veces se escucha en producciones actuales.

 

“Rhinos” posee una energía y un groove profundamente ligados a los años noventa, permitiendo asomarse a una banda que, en aquel entonces, construía canciones tan relajadas como divertidas, sin artificios ni pretensiones más allá de disfrutar el proceso creativo. Y, al mismo tiempo, logra existir bajo sus propias reglas.

 

Sin embargo, detrás de esa aparente ligereza hay una construcción mucho más interesante de lo que podría parecer a primera escucha. Con casi cinco minutos de duración, una extensión poco habitual en la era del streaming, la canción explora distintos matices sin perder cohesión. La estructura vocal merece una mención aparte, ya que sus contrastes con el acompañamiento instrumental generan momentos inesperados que potencian ese carácter juvenil que recorre todo el tema.

 

Líricamente, “Rhinos” también ofrece elementos dignos de atención. Las metáforas añaden una capa adicional de lectura, alejándose de los lugares comunes sin sacrificar honestidad. Incluso algunos arreglos que podrían parecer ingenuos terminan funcionando dentro del contexto de la canción y, lejos de restarle fuerza a la propuesta, refuerzan su personalidad.

 

 

Que una banda con la trayectoria de Niña haya mantenido este tema guardado durante más de tres décadas, reducido únicamente a una grabación demo, añade una dimensión particularmente fascinante a la escucha. Y aunque su esencia noventera es evidente, el resultado no suena anticuado. Al contrario, “Rhinos” consigue conectar de inmediato, como si hubiera esperado el momento adecuado para encontrar a su audiencia.

Al final, queda una pregunta inevitable: ¿por qué Niña esperó tanto tiempo para publicar esta canción? No existe una respuesta definitiva, pero lo cierto es que “Rhinos” encuentra una nueva vida treinta años después y demuestra que algunas composiciones, simplemente, se niegan a caducar.