“Los Ilusionistas 3” no reinventa nada, pero ofrece lo esencial: entretenimiento, atracos imposibles y un truco final que siempre sorprende.
Texto por: @AvanzadaMx | Fecha: 13/11/2025
La franquicia Los Ilusionistas siempre ha tenido un atractivo singular: es cine de evasión que, en lugar de perseguir explosiones o persecuciones imposibles, apuesta por el viejo placer del truco bien ejecutado. Con “Los Ilusionistas 3” (“Now You See Me: Now You Don’t”), la tercera entrega de la saga, Lionsgate revive a los legendarios Four Horsemen y suma una nueva generación de ilusionistas para un capítulo que combina nostalgia, humor y un caos calculado que mantiene viva la esencia de la serie.
UNA SAGA QUE ENTIENDE SU PROPIA MAGIA
Desde su debut en 2013, Los Ilusionistas ha jugado con la misma premisa: hacer que el público dude de lo que ve. Su magia no depende de efectos especiales, sino de la sensación de ir siempre un paso atrás de sus protagonistas. “Los Ilusionistas 3” (“Now You See Me: Now You Don’t”) continúa explotando ese encanto, consciente de que en cine no se puede replicar la ilusión del escenario, pero sí seducir con giros narrativos que funcionan como verdaderos actos de prestidigitación.
UNA NUEVA GENERACIÓN TOMA EL ESCENARIO
Nueve años después de la segunda entrega, la saga introduce a tres jóvenes ilusionistas, Charlie (Justice Smith), June (Ariana Greenblatt) y Bosco (Dominic Sessa), que mezclan magia con activismo social. Su espectáculo inicial funciona como declaración de intenciones: desenmascaran a un estafador cripto y redistribuyen su dinero en vivo. Esta energía rebelde los conecta con J. Daniel Atlas (Jesse Eisenberg), quien decide reclutarlos para el golpe más ambicioso de los Horsemen: robar el Heart Diamond, la gema más grande del mundo, propiedad de la implacable magnate Veronika Vanderberg (Rosamund Pike).
EL RETORNO DEL CAOS CONTROLADO
“Los Ilusionistas 3” (“Now You See Me: Now You Don’t”) reúne a las figuras clásicas—Woody Harrelson, Dave Franco, Isla Fisher, y las hace convivir con los recién llegados en un choque generacional que genera fricción, humor y competencia. Eisenberg, más seguro y dominante que nunca como Atlas, lidera con una mezcla de genialidad y arrogancia que recuerda sus mejores momentos en The Social Network.
La dirección de Ruben Fleischer (Zombieland) apuesta por un ritmo frenético: mansiones imposibles llenas de trampas, salones invertidos, pasillos de espejos, helicópteros que no son helicópteros y persecuciones que parecen diseñadas por M.C. Escher. El resultado es un thriller ligero que funciona como un parque de diversiones lleno de ilusiones, red herrings y humor autorreferencial.
UNA FÓRMULA IMPERFECTA… PERO IRRESISTIBLE
Como siempre, Los Ilusionistas juega en la línea entre lo ingenioso y lo ridículo. Las motivaciones de los personajes son delgadas, las explicaciones de los trucos siguen siendo opcionales, y algunos momentos dramáticos no terminan de cuajar. Pero la química del elenco, la energía juguetona del guion y la mezcla de heist con espectáculo hacen que “Los Ilusionistas 3” (“Now You See Me: Now You Don’t”) avance con la misma ligereza que un ilusionista al desviar tu atención justo antes del truco final.
Morgan Freeman vuelve como Thaddeus Bradley, irradiando esa calma sabia que sostiene a la saga desde sus inicios. Y aunque algunos personajes clave del pasado no regresan, la película explica sus ausencias con suficiente coherencia como para no romper la ilusión.
EL FUTURO DE LA FRANQUICIA
Sin caer en cliffhangers forzados, el final deja claro que un cuarto capítulo está en camino. Lo interesante es que “Los Ilusionistas 3” (“Now You See Me: Now You Don’t”) ya plantea un posible relevo generacional, preparando a la nueva camada para tomar el escenario si el elenco original decide retirarse. Con una base de fans sólida, y más de 700 millones de dólares recaudados a nivel mundial, la saga parece dispuesta a seguir reinventando su propio truco.
CONCLUSIÓN
“Los Ilusionistas 3” (“Now You See Me: Now You Don’t”) no pretende revolucionar el género ni ser la película definitiva sobre magos y ladrones. Pero sí cumple con lo que ha hecho a esta serie tan durable: ofrecer entretenimiento puro, un heist imposible tras otro y la sensación de que el verdadero truco nunca es el que aparece frente a tus ojos, sino el que te hace sonreír cuando descubres que caíste de nuevo.

