La canción funciona como un punto de partida claro, apostando por algo que suena distinto dentro de su propio universo y marcando un regreso natural para la banda.

Texto por:  @RturockGarza | Fecha: 27/01/2026

Con “Bucle”, lo más nuevo de Hermeneuta, la agrupación arranca el año con un tema de sonido fresco y enérgico, que amplía su propuesta sin perder identidad. La canción funciona como un punto de partida claro, apostando por algo que suena distinto dentro de su propio universo y marcando un regreso natural para la banda.

 

 

El track se presenta como una pieza más ágil que varios de sus trabajos anteriores, con un ritmo que avanza con decisión y construye ambientes densos pero bien contenidos, una de las fortalezas que Hermeneuta ha sabido pulir con el tiempo. Esa densidad no pesa y, al contrario, se siente controlada y siempre al servicio de la canción.

 

Musicalmente, “Bucle” juega con distintas texturas y guiños de género, pero se mantiene firme en un rock alternativo duro y bien armado, donde cada elemento encuentra su lugar. En este equilibrio entre exploración y solidez, la banda termina de afianzar un sonido propio, reconocible y cada vez más definido.

 

Las guitarras asumen un rol más protagonista, empujando la canción hacia momentos de mayor amplitud sin caer en excesos. El coro resulta memorable pero justo, integrándose de forma natural a la estructura, mientras que el puente musical destaca como uno de los pasajes más logrados del tema y de su carrera.

 

En cuanto a lo vocal, también se percibe una evolución clara: una voz que se arriesga más, con una melodía sencilla que funciona y una rítmica que refuerza el pulso general del track. “Bucle” es el tercer y último sencillo antes del lanzamiento de su nuevo compilado y, según la banda, aborda la nostalgia, el paso del tiempo y la necesidad de cuestionar las decisiones para no quedar atrapados en un ciclo interminable.

 

“Tal vez he matado el tiempo o el tiempo me ha matado a mí”

 

Sin duda, “Bucle” marca un regreso que retoma el camino justo donde Hermeneuta lo había dejado, pero que también empuja con fuerza hacia adelante. Un tema que invita a mirar a la banda con nuevos oídos y que nos recuerda que, aunque el tiempo es finito y ciertas batallas no se pueden ganar, la esperanza de cambiar siempre es lo último que se pierde.