Alan construye el álbum alrededor de sus fortalezas, encontrando en la honestidad de sus historias su principal virtud.

Texto por:  @RturockGarza | Fecha: 01/06/2026

Alan Erre presenta “Daños Colaterales”, su más reciente álbum de estudio. El cantautor y guitarrista, conocido por su trabajo en proyectos como Niña y Buffalo Blanco, así como por diversas colaboraciones dentro de la escena alternativa mexicana, entrega un disco concebido para escucharse de principio a fin, un compilado de once temas que funciona como una sola pieza.

 

 

A lo largo del álbum, el cantautor construye una propuesta que transita entre el rock pop, el indie rock y el folk, siempre guiada por una sensibilidad cálida y profundamente personal, dejando claro que “Daños Colaterales” es un trabajo sin desperdicio; en el apartado musical se percibe trabajo y profundidad, mientras que su carácter cálido, familiar y cercano, consigue generar una conexión inmediata.

 

La apertura con “Afílame” marca perfectamente el tono del recorrido. Es una canción íntima, cálida y emotiva que logra sentirse amplia sin perder cercanía. Después llega “Consejos”, un tema que aumenta ligeramente la energía gracias a sus arreglos de guitarra y a una melodía vocal dinámica que mantiene el enfoque emocional del álbum.

 

El indie rock toma mayor protagonismo en “Enfermo”, mientras que “Perdido” se convierte en uno de los momentos más logrados del repertorio. Su trabajo melódico y algunos de sus recursos vocales la convierten en una pieza particularmente atractiva, reforzada además por un videoclip que expande el universo creativo del artista.

 

La carga emocional vuelve a hacerse presente en “Más Fuerte”, una canción sostenida por arreglos acústicos y una sensibilidad que apunta hacia una dedicatoria profundamente personal. Sin embargo, uno de los puntos más altos del álbum llega con “Embrújame”, tema que incorpora matices cercanos a los sones mexicanos sin abandonar la identidad general del proyecto. Su coro memorable, el dramatismo de su puente y la fuerza de sus arreglos la convierten en la favorita de nuestra redacción.

 

En la segunda mitad del disco destacan también “Contigo”, por su carácter dinámico, y “Asesinos”, una composición que abraza una sensibilidad más alternativa gracias a sus arreglos de teclado y algunos de los mejores pasajes instrumentales de todo el álbum. Por su parte, “Dos Mundos” aporta influencias folk y country que funcionan como un respiro dentro del recorrido, mientras que sus silbidos terminan por darle una personalidad especial.

 

Ya en la recta final, “Músico” ofrece uno de los mensajes más introspectivos del disco, funcionando casi como una reflexión sobre la propia vocación artística. Finalmente, “Daños Colaterales” cierra el recorrido con una atmósfera solemne y reflexiva que deja la sensación de haber completado un viaje emocional coherente.

 

Sin duda, Alan entiende perfectamente cuáles son las fortalezas de este proyecto y construye alrededor de ellas. Aunque las voces no siempre buscan el protagonismo absoluto, las canciones encuentran su fuerza en la honestidad de sus historias, en sus arreglos cuidadosamente trabajados y en una calidez que atraviesa todo el álbum. “Daños Colaterales” resulta no solo una gran sorpresa sonora, sino un trabajo sincero y bien construido que funciona como el mejor precedente de lo que está por venir para él