Para muchos fans, los B-sides de Oasis son tesoros ocultos. Sin embargo, Noel Gallagher no siempre estuvo satisfecho con todo lo que escribió.

Texto por: @AvanzadaMx | Fecha: 06/07/2025
Durante los años noventa, Oasis no solo fue la banda británica más grande del momento, sino también una especie de antídoto sónico al desencanto del grunge. Mientras Kurt Cobain escribía letras cargadas de dolor con títulos como “I Hate Myself and Want to Die”, Noel Gallagher apuntaba hacia el cielo con himnos como “Live Forever” y “Don’t Look Back in Anger”. Pero incluso en ese apogeo de confianza desbordante, había momentos en los que la maquinaria creativa de Oasis comenzaba a chirriar, especialmente cuando se trataba de llenar el otro lado del vinilo.
Para muchos fans, los B-sides de Oasis son un tesoro oculto, canciones que podrían haber sido éxitos si hubieran tenido más suerte o espacio en el álbum. Temas como “The Masterplan” o “Acquiesce” alcanzaron una estatura mítica con el tiempo. Sin embargo, Noel Gallagher, eterno perfeccionista con ínfulas de leyenda, no siempre estuvo satisfecho con todo lo que salió de su pluma. Al hablar de los lados B que acompañaron al sencillo “Stand By Me” en 1997, el guitarrista no se contuvo: “‘(I Got) The Fever’ y, eh, ‘My Sister Lover’, son las que menos me gustan. Fue de esos momentos de: ‘Mierda, hay que escribir unos B-sides’. Están armadas al vuelo, con un par de acordes y un cambio. Odio eso, porque es venderte barato. Y no es justo para la gente que compra los discos.”
Esa admisión resulta tan sorprendente como reveladora. Oasis siempre cultivó una imagen de grandeza sin fisuras, y escuchar a Noel reconocer debilidades en su proceso creativo es casi como ver a un superhéroe sin capa. Pero más allá del juicio del propio autor, canciones como “(I Got) The Fever” ofrecen pistas sobre un cambio de ánimo que pronto se haría evidente en el sonido de la banda.
“(I Got) The Fever” es un corte más crudo y sombrío que lo habitual. En contraste con el tono triunfalista de Be Here Now, esta canción parece hablar desde un lugar más introspectivo y casi autoconsciente. Hay una melancolía latente en los acordes y en la interpretación vocal que sugiere una pregunta que Gallagher apenas comenzaba a formularse: ¿y si esto no dura para siempre?
Por su parte, “My Sister Lover”, aunque en su título parece escandalosa, es en realidad un homenaje a The Sister Lovers, la banda que ayudó a Oasis a brillar en un showcase crucial frente a Alan McGee. Es una pieza más ligera en contenido, pero igualmente valiosa como documento de época, como una postal desde los márgenes del fenómeno conocido como Oasismania.
Es tentador ver estos temas como simples descartes, pero bajo la superficie, apuntan hacia la transición emocional que culminaría en Standing on the Shoulder of Giants (2000). En ese disco, canciones como “Gas Panic!” y “Where Did It All Go Wrong?” dejaron claro que el Noel Gallagher de finales de los noventa ya no era el mismo joven invencible que escribió “Cigarettes & Alcohol” o “Rock ’n’ Roll Star”. Lo que comenzó como una obligación contractual , escribir B-sides, se convirtió sin querer en una especie de catarsis anticipada, una grieta en el muro de arrogancia que Oasis había construido con tanto esmero.
Tal vez por eso, escuchar hoy “(I Got) The Fever” o “My Sister Lover” no solo nos conecta con un capítulo poco explorado del legado de la banda, sino que también nos recuerda que incluso los íconos más seguros de sí mismos tienen momentos de duda. Y en el caso de Oasis, esas dudas son oro puro para quienes todavía hojean con devoción los vinilos en busca de joyas escondidas.